A 11 años de la Muerte del ex Presidente Raúl Alfonsín

Llegó a la presidencia en el marco de una crisis institucional tras siete largos años de una genocida dictadura cívico-militar que tuvo como inspiradores a los grandes agentes del sistema financiero encabezados por el que fuera nefasto ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, y ejecutores a las Fuerzas Armadas liderados por el jefe del Ejército, el teniente general Jorge Rafael Videla.

hace 8 meses     2020-03-31 16:05:07     Sociedad 0 : 1486

 

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Se fue en medio de una gravísima crisis económica cuyo punto de partida había sido la última etapa de la luego derrocada presidenta María Estela Martínez, profundizada en extremo por Martínez de Hoz y sus continuadores en el Proceso Cívico-Militar y que, heredada por la nueva etapa constitucional alcanzó enormes descontroles que hicieron que abandonara la conducción del país poco antes de cumplirse el período legal.

A pesar de todo ello su gestión dejó numerosos elementos favorables como para que sea rescatado como uno de los presidentes que hoy podemos honrar los argentinos en una importante mayoría como lo ha hecho notar en más de una oportunidad el actual presidente, Alberto Ángel Fernández. Está claro que se trata de Raúl Ricardo Alfonsín de quién hoy se cumplen once años de su fallecimiento.

Cometió importantes errores, en su mayor parte producto de la presión del aparato partidario, incluso cuando ya siendo ex presidente apoyó la reforma constitucional impulsada por su sucesor, el nefasto Carlos Saúl Menem, que permitió la reelección de éste a cambio de modificar la forma de elección de los senadores nacionales lo que diera un fuerte golpe al sistema federal al restar poder a los gobiernos provinciales.

Pero está claro que, en gran medida, el restablecimiento del sistema de gobiernos constitucionales en la Argentina, el que ya lleva 37 años de vigencia, se debe a su accionar como jefe de la Casa Rosada entre 1983 y 1989. Desde el derrocamiento de Juan Hipólito Yrigoyen en 1930 hasta entonces todo había sido una sucesión de gobiernos militares y civiles de los cuales el más prolongado, civil, se desarrolló entre 1931 y 1943, doce años.

Fue decisiva su decisión de hacer de los derechos humanos algo central para los argentinos; algo sólo cuestionado por sus propios violadores y, últimamente, por sectores allegados a la gestión del ex presidente Mauricio Macri. Es así como varios responsables de la muerte y desaparición de 30.000 personas durante los siete años del Proceso, entre 1976 y 1983, aún se encuentran presos, condenados a cadenas perpetuas.

Raúl Alfonsín, cuyo hijo, Ricardo Luis Alfonsín, es el nuevo embajador argentino en España, nació el 12 de marzo de 1927 en Chascomús, Provincia de Buenos Aires, y falleció el 31 de marzo de 2009, a los 82 años, víctima de un cáncer de pulmón. Estaba casado con María Lorenza Barreneche, 22 años más joven, que también murió en 2009, con quién tuvo seis hijos; Ricardo el mayor de ellos.

En materia de los ya mencionados derechos humanos corresponde destacar que asumió como presidente el 10 de diciembre de 1983 cuando ello estaba previsto para una fecha posterior. Una vez electo presionó al gobierno de facto para que se la adelantase al 10 de diciembre de manera de asumir en la fecha que la Organización de las Naciones Unidas declarase, en 1948, como Día Universal de los Derechos Humanos. Algo muy coherente con su gestión. Así lo recordaba Alfredo Pedro Bravo, dirigente socialista, diputado nacional, cofundador del sindicato docente CTERA y luchador por los derechos humanos. “Para Raúl, lo simbólico era fundamental. Mucho más en aquellos tiempos que trabajábamos juntos. Asumió la primera magistratura el 10 de diciembre como una forma de reafirmar, una vez más, su compromiso de vida con la vigencia de los Derechos Humanos”, recordó.

A lo largo de su vida de abogado y político ocupó numerosos cargos públicos además de llegar a la presidencia como punto cúlmine de la misma. Fue concejal en Chascomús, diputado provincial bonaerense y diputado y senador nacional por la Provincia de Buenos Aires, además de presidente. Todo ello en el marco de una carrera como dirigente de la Unión Cívica Radical en la que se convirtió en el líder de su ala socialdemócrata.

Descendiente de españoles y de afro mestizos por parte de su padre y de galeses y malvinenses por vía materna, cursó sus estudios primarios en la Escuela Normal Regional de Chascomús y los secundarios en el Liceo Militar General San Martín donde egresó como subteniente de reserva y fue compañero de los generales Leopoldo Fortunato Galtieri y Albano Eduardo Harguindeguy con los que luego confrontara en materia política y social.

Recibido de abogado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires se sumó al Movimiento de Intransigencia y Renovación de la UCR y participó de la fundación del diario “El Imparcial” en su natal Chascomús. Fue vicepresidente del bloque de diputados nacionales durante el gobierno de Arturo Umberto Illia y producido el golpe de estado de 1966 estuvo detenido brevemente durante la presidencia de Juan Carlos Onganía.

Precisamente cuando este último lideró la denominada “Revolución Argentina” Alfonsín se vinculó con sectores afines como el de los socialistas encabezados por Guillermo Emilio Estévez Boero. Así fue como se conformó un ala interna de centro izquierda dentro de la UCR de la que formaron parte destacados dirigentes como Bernardo Grinspun, Roque Guillermo Carranza y Raúl Antonio Borrás, entre otros, luego ministros de su gobierno.

Fue el primero en derrotar en unas elecciones libres al peronismo. El 30 de octubre de 1983, acompañado por Víctor Hipólito Martínez, ex intendente de la ciudad de Córdoba, se impuso en las elecciones presidenciales con el 51,75 por ciento de los votos, a la fórmula del Partido Justicialista, integrada por Ítalo Argentino Luder y Deolindo Felipe Bittel, que obtuvo el 40,16%, con resultados menores para Oscar Eduardo Alende y Rogelio Julio Frigerio.

Uno de sus grandes errores fue confrontar con el derrotado peronismo, en particular con los líderes sindicales y así a lo largo del tiempo tuvo que afrontar varias huelgas generales, además de muchas sectoriales, encabezadas por el secretario general de la Confederación General del Trabajo, el cervecero Saúl Edolver Ubaldini. Se trató de algo que debilitó en gran medida su gestión. Después de una primera etapa socialdemócrata con Grinspun como ministro de Economía realizó un giro en febrero de 1985 ubicando en su lugar al economista Juan Vital Sourrouille. Con este se llevó adelante un proyecto cuyos lineamientos surgieron de la academia brasilera en base a un trabajo sobre la “Inflación Inercial” de los notables Persio Arida y André Pinheiro de Lara Resende.

Fue el luego conocido “Plan Austral”, dado a conocer el 14 de junio de 1985 cuando ya llevaba algunos meses de puesta en marcha y había llegado el momento de recoger los primeros resultados positivos. Un plan que tuvo éxitos notables como el desagio elaborado por el destacado académico Daniel Heymann, actual asesor del ministro Martín Maximiliano Guzmán, con la colaboración del entonces viceministro Adolfo Martín Prudencio Canitrot.

Un plan que incluyó el cambio de moneda, del peso al austral, y que tuvo grandes éxitos iniciales pero que, lamentablemente, se prolongó más de lo debido ya que la idea de Arida y Lara Resende era que no durase más de tres o cuatro meses y que luego se cambiase por otro de crecimiento. Ese error hizo que se generase, nuevamente, una senda inflacionaria que llevó a la pérdida de credibilidad del gobierno y al fin prematuro del mismo.

Alfonsín fue una gran persona, leal con sus amigos y sus convicciones. Tuve el honor de que viniese a comer a casa antes de ser presidente. Había olvidado algo en Europa y quién lo rescató me lo hizo llegar. Vino a buscarlo pero se volvió a olvidarlo. Después ganó las elecciones y decidí que me lo había obsequiado. Una vez fue al Palacio de Hacienda, Sourrouille lo esperaba frente al ascensor pero él me vio y lo hizo esperar como lo relatara “Clarín”.

Y no es casual que hoy Alberto Fernández lo recuerde con afecto y retome aspectos de su gestión. Es muy poco conocido que fue funcionario suyo hasta el final. Alfonsín llevaba, en julio de 1985, catorce meses y nueve días de gobierno cuando un joven abogado asumió en calidad de subdirector de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía del equipo de Sourrouille. Así el hoy presidente inició su andar como parte del poder político.

Fuente:cienradios

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